Autora
Clara Barragán (Huelva, 1990)
Sobre la artista
Nací en Huelva y cuando tenía siete años, ya pasaba más tiempo garabateando o pintando que jugando a cualquier otra cosa. Un día recuerdo tener un encuentro cándido con la obra de Milo Manara. Me marcó para los próximos años sin saberlo y más tarde se vería reflejado en mis trabajos. Me deslumbró su magistral dibujo anatómico y las veladuras en sus acuarelas jugaban con la sinuosidad y la psicología del color. Tenía la capacidad de transformar una escena impúdica en sentimientos vivos y puros.
A lo largo de mi adolescencia fui a clases de acuarela con Alfonso Aramburu, el mejor profesor que he tenido nunca y al que le estaré siempre agradecida. Realicé el bachillerato en el León Ortega. Después me matriculé en Bellas Artes y me especialicé en Pintura. Nunca he sido una excelente estudiante y, por el contrario, he tenido la necesidad de ir por libre pero conseguí acabar la carrera y valorar todas las cosas buenas que he aprendido en ella.
He trabajado de dibujante, decoradora, diseñadora y dando clases a niños y adultos de distintos talleres creativos. Actualmente sigo impartiendo clases y ofrezco actividades de ocio como Wine and Paint y animación.
Este mundo es complicado para ganarse la vida y poder vivir de ello pero mi felicidad,o satisfacción,están incompletas si no cojo los pinceles o los rotuladores. Defogo, expreso y proyecto todas las emociones que soy capaz de sentir.
Mi mente es fantasiosa y juguetona. A veces, descarada y lanzada. Mis obras pueden parecer superficiales cuando solamente se observa el rostro de una mujer pero más allá de la imagen, expongo miedos y delirios. Admiración y crítica. Solo hay que aprender a mirar.
Sobre su portada:
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Esta ilustración en acuarela es una evidente crítica social y medioambiental sobre la contaminación y la degradación industrial en Huelva, utilizando elementos del surrealismo pop y la ciencia ficción para crear un fuerte impacto visual.
He querido optar por un mensaje claro y directo usando elementos claves como es el Polo Químico de nuestra ciudad.
La figura central es una joven con gafas de buceo que aparece sumergida hasta el cuello en un agua presumiblemente contaminada. Su piel tiene patrones que recuerdan a la de un animal marino y está rodeada con los tentáculos de un pulpo gigante, sugiriendo una mutación o una asimilación con la fauna marina afectada por los vertidos.
Los colores del cefalópodo representan las tonalidades cálidas de nuestros atardeceres anaranjados sobre las marismas. La luz de nuestra tierra es un privilegio al alcance de todos. No podría pasarla por alto en una ilustración que narra mi visión del entorno onubense. En la parte superior central, hay un platillo volante que proyecta un haz de luz sobre la chica. Este elemento de ciencia ficción puede interpretarse de dos formas: como una metáfora de salvación externa (la necesidad de ser rescatados de un entorno inhabitable) o como el reflejo de que la situación de degradación es tan extrema que parece sacada de una distopía alienígena.
La elección de tonos cálidos, rosados y ocres suaviza la estética visual y contrasta fuertemente con la crudeza del mensaje que subyacente en mi ilustración.
Recreo esta visión apocalíptica con un toque cómico personal. Una de tantas ‘trocherias’ que se me pueden pasar por la cabeza al cabo del día.”
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